
Líneas ordenadas corren sobre el terciopelo púrpura. Cadenas frías y rígidas interrumpen la armonía de las puntadas, pero, en su pecho, una abertura sin coser brilla con luz viva. El orden es el atuendo que el mundo impone. Esa luz es la declaración del alma de romper las cadenas.

Revelaciones de una soñadora