
A veces, una nota accidental nos abre el oído. Una melodía secreta flota a través del mundo, extendiéndose como la hierba silvestre, creciendo como árboles imponentes y fluyendo como un arroyo de montaña. Cuando las notas tocan las estrellas, todos los oídos despiertan. Escucha... ¡Es la voz del prado verde!