
Toma los hilos de lluvia que perdieron su sonido, condensa una gema desconocida cristalina y pura, insistiendo en esperar a que el cuervo famoso con mirada de antorcha agite sus alas y se la lleve, para luego chasquear los dedos con una sonrisa burlona: la gema rueda convirtiéndose en gotas, y la lluvia fuerte nace bajo el pico del ave.
