La joven extendió la mano y el pájaro verde se posó suavemente en su antebrazo. Sus alas, delicadas como la seda, rozaron su piel con un tacto tierno y suave, tan suave que la sentía más ligera que un penacho de vientofloral.
Base
Evo 1
Transformada
Nidos en el bosque
El destino de las plumas verdes