
Dos bebés nacieron en medio de la tormenta; sus llantos, ahogados por la lluvia, se desvanecieron entre las olas. Los dedos fríos y húmedos de una madre acariciaron sus rostros mientras cantaba la canción de cuna de Ciudad Lluvia: "Los hilos de lluvia tejen sueños, las olas mecen la cuna, mientras los corazones húmedos apaciguan la tristeza".