
Saltó sobre un arroyo a primera hora de la mañana. La brisa del bosque atravesaba las copas de los árboles con un suave zumbido, trayendo consigo el canto de los pájaros, el murmullo del agua y el alegre parloteo de los honguis cazando insectos. Juntos, se entrelazaban en una canción forestal de naturaleza y vida.