
El viento nocturno susurra al oído, el cielo nocturno baja la cabeza con curiosidad, el ciervo de cuello de peluche roza la punta de sus dedos. Al juntar las palmas en el aliento cálido y húmedo, el bufido y el bramido del ciervo se condensan en un fruto maduro, cayendo pesadamente en su mano.
