
Revisa los arbustos, golpea los viejos huecos de los árboles; mira quién aparta primero esa niebla espesa. Sacude las ramas de las bayas, revisa la manta de musgo; mira quién encuentra primero ese brillo de luna escondido. No preguntes, no respondas. No hables, no hagas ruido. No dejes que los latidos del corazón revelen el rumbo de la historia.

Llamamiento del bosque