
El tesoro, con su tapa grabada con patrones escamosos, aún guardaba un atisbo de calor. El aventurero reflexionó: "Quizás la verdadera riqueza yace en las profundidades de los recuerdos y sea más valiosa que todo lo que el mundo puede brindar". Por eso, lo sepultó en ese lugar, para que otra alma lo descubriera.