
En la bruma, persistía el murmullo de risas de su familia. El viento matutino atravesaba el pasillo, despertándola sobresaltada. La luz del sol se derramaba por el alféizar de la ventana, iluminando los viejos objetos que tenía en las manos, como si el calor persistente de los sueños aún flotara entre sus dedos.

Rayos de un sol lejano