El viento de la pradera aún arrastra esa fuerza serena que expande el alma: su susurro al rozar las hierbas y el fresco tacto al acariciar los tobillos, en silencio, van relajando las terminaciones nerviosas tensadas por el ajetreo de la ciudad.
Base
Evo 1
Transformada
Sueños de nube: centelleo de jade
Sueños entretejidos