Secándose la cara con una pata, quitándose las migas de galleta de la comisura de la boca, se ató una servilleta blanca y reluciente alrededor del cuello. ¡Los invitados estaban llegando, y era la hora del té de la tarde del gato lacito!
Base
Evo 1
Transformada
Un té con la brisa: gominola
Mar Distante