La adivina da la bienvenida a la chica. A su lado se alzan pilas de tomos de piedra, cubiertos de musgo y papel húmedo. Glifos enigmáticos y curiosos giran como remolinos, susurrando suavemente a todos los que pasan con esperanza.
Base
Evo 1
Transformada
Canción caprinocturna: ternura
Festín de melancolía y congoja