
Una vez en el escenario, todos los pensamientos cumplidos se vieron truncados, todos los destinos inciertos suspendidos. Las inquietantes visiones que la rodeaban parecían vacías e irreales. Aquí solo había el breve subir y bajar de las cuerdas. Aquí solo había un espacio rozado por plumas revoloteando. En su corazón no quedaba nada más que una danza inconclusa.