
Al final de la visión incompleta, vio al ladrón levantando la antorcha y el pico, dirigiéndose al corazón de la veta minera, devorando a los seres naturales. En el lamento del bosque, su tristeza ya se ha disipado, su arrepentimiento y frustración se convirtieron en plumas, solo queda un aliento de ira.