
La mitad de la verdad yacía enterrada en las ruinas del pasado, mientras que la otra mitad se basaba en las palabras de los ancianos. No poseía nada ni buscaba nada, solo se consideraba a sí misma alguien que había renacido de la muerte para vengarse, casi perdida entre el destino y la gratitud, apenas capaz de recuperar la claridad.

Camino elegido