
Dobló una hoja de música clásica formando un barquito de papel y lo dejó a la deriva en el río. Un día, su infancia quedó atrapada en esa pequeña embarcación, girando y balanceándose en la corriente. Ahora, su música se había convertido en una corriente fresca, que transportaba la soledad de la juventud hacia un futuro ilimitado y siempre fluido.