
El color se extendió por su pecho, tiñendo su corazón tembloroso. Los rostros inexpresivos volvieron a llenarse de sonrisas. Las olas del trigo ondeaban, el viento aullaba, y de repente vio con claridad: la inmensidad de la tierra era diferente a cualquier otro escenario que hubiera conocido.

Rayos de un sol lejano