
Cuando cae la noche, los habitantes de Villapiedra se reúnen cerca de los campos de flores y comparten historias bajo las estrellas. A diferencia de Villa Próspera, donde el cielo está cubierto, aquí el horizonte se extiende hasta donde alcanza la mirada, y la suave luz plateada de la luna proyecta un sereno resplandor sobre todas las cosas.