
Esa noche, envuelta en una mezcla de música clásica y sintetizadores que la acompañaban en el sueño, se sintió como una niña una vez más que tocaba las teclas del piano por primera vez. En sus manos había dispersos fragmentos del pasado y unían suavemente una ternura que nunca había olvidado por completo.

Escapada nocturna