
Esa noche, estrellas deslumbrantes surcaban el cielo nocturno. La bailarina hizo una pausa y miró hacia arriba en silencio. Después de un rato, tomó un ramo de flores iluminado por las estrellas, con la esperanza de llevarle a la joven la prueba de esta noche milagrosa.

Refulgencia hecha añicos