
La almohada mágica absorbía las ilusiones fugaces y se convertía en un cojín para escuchar los problemas. Cuando el resentimiento se extendía entre la gente, actuaba como refugio para las emociones negativas, y aliviaba el dolor del primer amor, curaba las largas noches de insomnio o escondía los secretos que no se podían revelar.