
Inclina la vista y ve a un joven arrodillado en el viento, su cuerpo manchado, sus ojos llenos de historias; permanece silencioso, sin alegría ni pena. ¿Por qué, con su cuerpo ya marcado por las heladas y el tiempo, aún late con ardor para proteger la tenue luz que se extingue en sus brazos?

Oleada sin regreso
