
Tras una noche caótica y de pesadilla, un espíritu más se unió a los susurros que oía día y noche. Tuvo que cerrar las puertas con fuerza y apaciguar el sonido con melodías cada vez más largas. Aun así, la abrumadora confusión y el dolor la golpeaban como lanzas afiladas y la destrozaban por dentro.

Camino elegido