
La mansión se desvanecía a sus espaldas, los paisajes familiares se difuminaban en los límites de su visión. El anhelo de su corazón arrastró el pasado como una brisa pasajera. No dejes que la tristeza te mantenga cautiva en la despedida. Reúne tus esperanzas para el viaje que tienes por delante y compártelas con el viejo ciervo.