
El corazón de la Caballera del Almohadón se conmovió. Con haz de luz matutina, despertó suavemente la larga noche: "Mira cómo la brisa matutina despierta las calles dormidas. Escucha cómo el humo de la cocina teje un cálido recordatorio. Limpia lentamente los agravios y ya no harán falta sueños engañosos".