
Con la segunda escama, ella sostuvo la cabaña derrumbada. Afortunadamente, el niño no quedó atrapado bajo las vigas caídas; pues su astucia hizo que la diosa de la fortuna lo favoreciera. Pero la supervivencia no trajo alegría; él se giró, llorando y gritando el nombre de su hermano.

Reencuentro entre lágrimas