
El cuentacuentos viajó una y otra vez, buscando a través de los mares, solo para regresar con una amarga tristeza. Cada vez que se sentaba en tranquila calma, algo emergía de esa quietud sin palabras para aliviar viejos rencores y profunda pena. Solo entonces, cuando comprendió: todo lo que se busca es solo un pensamiento vacío, todos los planes cuidadosos arrastrados por la corriente.

Vestigios de Chroma