
Dentro de la caja, el pequeño teatro quedó en silencio. Las promesas del pasado se habían convertido en lazos de seda, atrapando este fragmento de memoria, aprisionando un alma solitaria. A partir de ese momento, él se fue volviendo cada vez más demacrado, mientras ella permanecía tan radiante como el día en que se conocieron.

Horizonte de sueños