
Como hada con la misión de ayudar a los demás, a menudo seguía los pasos de quienes la habían precedido. Agarrando su mano, su amiga de cabello rosa la guio por caminos estrellados y cuentos de hadas, encontrando bendiciones que nunca se desvanecían. A partir de ese momento, cada paso fue una maravilla, y siguió caminando hacia sus sueños, sin mirar atrás.

Secreto feérico