
Ella siente el roce frío de una lágrima, un dolor familiar agitándose en su interior. Es el dolor que sintió una vez cuando un amigo le habló de un compañero perdido. Luchando por abrirse paso a través de la oscuridad, ella nutre una nueva vida, con la esperanza de atrapar esa lágrima. No llores, no llores.

Corazón prevalente