
El eco de la muerte terminó, las flores marchitas vuelven a florecer en las ramas. La luna pura vuelve a brillar en el bosque, despertando al viento solitario, tocando las hojas que crujen. Con la serenata de la libertad, las creaciones se dan la mano y se ponen hombro con hombro, cantando sus historias en el bosque.
