
Una cinta azul tinta se despliega alrededor de su cuello y forma una flor que florece en silencio en la niebla profunda. Cuando pasa el viento, la noche caída se convierte en un remolino, y en el corazón de la flor, una chispa terca del amanecer se niega a hundirse y convierte la larga noche en cuna del día.

Revelaciones de una soñadora