
Tras la celebración, ¿sería el silencio de la vida diaria el que predominara? No obstante, en otro día, entre el frío gélido y la nieve, volverían a danzar. Los copos de nieve caían suaves, y con pasos ligeros y cada suave tintineo de la campana de pastora, cada jornada se tornaba en una ocasión para bailar.

Danza pastoral