
La noche oscura le regaló un par de ojos apagados, pero anhelaba encontrar una luz que ardiera eternamente. Incapaz de sacarle flores al cielo nocturno, en su lugar le dio su amor ilimitado y firme. Una pequeña chispa de fuegos artificiales bailaba a su alrededor, entibiando su corazón esperanzado.

Flores para el firmamento