
En el cuento de hadas «La hija de la nieve», el pueblo natal de la niña yace bajo un manto de nieve perpetua. El largo e implacable invierno envuelve cualquier atisbo de primavera y deja a su paso solo la danza interminable de finos copos de nieve y el fugaz rubor de las nubes rosadas que anuncian la llegada de la estación.

Mar Distante