
En el vivero de la sanadora, hasta las hierbas medicinales crecen con compasión. Ofrecen refugio a mariposas bajo la lluvia, guían a los brotes perdidos hacia la luz, y se convierten en un soplo de vida para la tierra herida. Y aunque sus raíces yacen dormidas en el suelo, un eco de benevolencia resuena y prevalece en el mundo.

Paleta de sinos