
Desde hacía tiempo, se dedicaba a registrar cada aspecto de la historia del Oscurretoño, lo que lo convirtió en un valioso tesoro. Vio cómo la dueña había querido a la muñeca y, ahora, notó cómo el deseo de amor de la muñeca había ido floreciendo en un intenso rojo.

Embarque de ilusión