
De sus manos brotaron mil linternas, cuyas llamas reflejaban el cielo. Al recordar ese momento bajo las luces, sus ojos brillaron, tan brillantes como la luna atravesando las nubes. La calidez se instaló en su palma mientras la linterna descansaba allí, la luz de la luna llenaba sus pensamientos y su corazón se anclaba en esta vida.

Esplendor en flor