
Una suave almohada lo protegía del mañana y plumas esponjosas ocultaban sus problemas de insomnio. El bribón encantador se transformó en un caballero que custodiaba los sueños: "Duerme, fugitivo de la realidad. Los problemas se disuelven en la noche y las respuestas son reveladas en los sueños".

Camino elegido