
En el Festival Yin Yuan, las risas y la alegría atrajeron la mirada brillante de la joven. Cruzó el bullicio de la calle larga, pero cuando la música cesó y la multitud se dispersó, solo quedó el frío y vacío crepúsculo. Sabía que debía marcharse y, antes de la despedida, quiso aliviar la tristeza de su amiga con amables palabras de consuelo.

Paleta de sinos