
La fina niebla se enrollaba y desenrollaba, flores falsas y reales por igual. Dentro de su cámara, ella confeccionaba obras de papel, su habilidad transformando el papel en ilusiones vivas. Sin embargo, por más veces que ensayara, cuando la obra terminaba y la música se desvanecía, solo quedaba ella, una mesa, una silla y una caja de papel.