
Durante el día, la Caperucita Loca siempre vaga por el bosque, su sombra se acorta y se alarga. Pregunta una y otra vez: ¿quién fue?, ¿quién fue?, ¿quién rompió la luna? Esa era su única luz. Persigue y persigue, pero nunca alcanza la luz de la luna que escapa.