
El mundo sembró en sus ojos un sueño invertido. Enredaderas gigantes asedian el cielo, nubes negras aplastan la tierra. Las plantas piraña ríen a carcajadas, el abismo le reclama. ¡Ven, niña, lánzate al abrazo de las sombras! ¡Ven, sangre, regresa al óxido y a la soledad!

Llamamiento del bosque