
Pero, ¿por qué llevaba el mercader una balanza? ¿Cómo diagnosticaba la sanadora el pulso? El mercado se extendía en incontables direcciones, identidades entrelazadas en hilos interminables. Aunque sostenían rollos de identidad, se tambaleaban en una ceguera abstracta. Intercambiando miradas, se sentían perplejos como niebla sobre un río atribulado, perdidos como un bote sin cruce.

Ecos de Wanxiang