
Página tras página de notación de danza narraban la ambición de toda una vida. El sudor caía como lluvia, la tinta se filtraba en caminos lejanos. Cuando la maldición golpeó sin previo aviso, ¿de qué servía la fama eterna? Ella solo buscaba, en una sola danza, quemar su alma hasta alcanzar la brillantez.