
Dentro de la historia, la ciudad en la que se vivía, los eventos que se relataban y los destinos que se seguían, todos trazaban caminos decretados por el cielo, completamente divergentes del camino que recorría la deidad. Nacimiento y envejecimiento, enfermedad y muerte, amor y odio, obsesión y enredo—los innumerables sabores del mundo mortal, incluso después de milenios de giros, no eran más que un cuento para Ella.

Vestigios de Chroma