
Golpeó la tierra sólida, y la tierra no respondió, solo con una profunda quietud sin sonido. Tal fue el camino de los vivientes: dejar que la creación trabaje sin diseño, como el agua fluida que tallaba los huesos de las montañas, los vientos largos que moldeaban las piedras escarpadas, y las olas que chocaban grabando acantilados verticales, dejando sus huellas sobre un mundo que algún día las olvidaría.

Vestigios de Chroma