
Las linternas se balanceaban en los aleros, y la luz de las velas le nublaba la vista. Como en un sueño, los motivos bordados y los espíritus revoloteantes se deslizaban a su alrededor, y mil luces doradas y de colores llenaban la sala. Cada invitado encontró una linterna que le encantó, y la alegría se apoderó de todos.