
Con bambú esbozó sueños claros; con seda en capas retuvo una luz radiante. ¿A dónde podían enviarse tales sentimientos? Mil linternas respondieron, brillando como estrellas. Con el tiempo, su nombre se extendió por toda la ciudad: se rumoreaba que sus linternas contenían almas y iluminaban los corazones de todos los que las contemplaban.